Debemos estar preparados para el futuro, esta frase que podría servir para darnos la bienvenida en cualquier hogar, no es ni más ni menos que uno de los mejores epitafios que he leído.
Supongo que el optimismo se ha instaurado en mi cabeza pero no dejo de dar vueltas al motivo de mi alegría, debe ser desde que el señor Obama ha asumido el poder del imperio. Comentando con unos amigos, argumentaba que las primeras cuatro decisiones que ha tomado invitan al optimismo. Estas cuatro medidas son, eliminar la tortura, volver a trabajar e investigar con células madre, volver a incluir en las listas para recibir ayudas a las organizaciones a favor del aborto y cerrar una cárcel ajena al sistema judicial.
Si se hubiera incorporado a la tertulia un cosmonauta tras más de ocho años en el espacio y sin noticias de la tierra, seguramente pensaría que estábamos hablando de algún país africano, pero como estar desinformado en este planeta globalizado no es posible, debemos pensar que nos hemos vuelto locos, unos por creer que hablábamos de África y otros por el optimismo.
La prensa global y la ampliación de las horas de emisión televisiva han hecho que este planeta pierdan el norte demostrándonos que la memoria humana es algo inútil desde todo punto de vista y perecedero sin lugar a dudas, de nada sirven las hemerotecas y archivos, cada día saltan a los titulares de la prensa grandes noticias sensacionalistas, la mayoría de las veces negando el titular del día anterior o cambiando la opinión dada con el desparpajo del inocente (aunque podría decirse del inculto).
No tenemos nada más que leer (si se pueden permitir el lujo) la prensa digital, artículos deslavazados en los que no se puede distinguir la opinión de la noticia, con expresiones y conjugaciones mal utilizadas, los artículos enfadados con los sustantivos, un largo sin fin de despropósitos, motivados sin duda por las prisas y la mala calidad del producto que se realiza.
Pero no podemos quedarnos en la forma, cada vez que analizo el contenido me doy cuenta que deberíamos pagar a un psicólogo para que les oriente, no es posible que no se den cuenta que lo que hoy es verde mañana sea azul y que sin el menor rubor, defiendan con uñas y dientes lo que hace días criticaban sin misericordia.
Cada año tenemos al menos dos partidos de futbol del siglo, cada día tenemos un superlativo nuevo (que por supuesto no existe en el diccionario) para la crisis, cada día veo que son incapaces de aclarar los términos de su raciocinio sin poner en peligro su cuenta de resultados, cada edición oculta los problemas de sus socios-patrocinadores-pagadores de publicidad, tenemos que asumir cualquier tabú de su invención o convención, como si fuera nuestro y por si fuera poco cuando te dan la palabra, la tergiversan, limitan, trastocan, trabucan, censuran, no dan oportunidad de réplica, te enjuician sin criterio o con criterio dispar, en función del día y la hora.
Si la noticia tiene sangre vemos sangre, si la noticia tiene dolor vemos sangre y dolor, si la noticia no tiene importancia aparece en las portadas, es tan importante que la cadena o periódico sean los primeros en los índices de audiencia o que hayan incrementado el número de lectores que el programa de conciertos del Auditorio Nacional o de las exposiciones del museo del Prado, es más importante quien se casa con quien que …, realmente que cualquier otra noticia del día. A la mínima desplazan a tropecientas personas, equipos, etc. para hacer informativos especiales desde los sitios más estúpidos y sin relevancia, realmente nos hemos vuelto locos, que importancia tendrá desde dónde nos cuenten las noticias, que importancia tendrá que nos repitan una y otra vez las mismas imágenes mientras el corresponsal de cualquier sitio nos explica en directo lo que está viendo, a quién le afecta realmente saber si en el minuto dos se ha producido el estallido de una bomba o si ha sido en el minuto doce, si fueran tan exhaustivos con la calidad de sus productos no estaríamos como estamos.
Son incapaces de relacionar dos noticias contradictorias y aclarar los términos de ambas, sin ir más lejos la semana pasada todos los medios “aplaudían con las orejas” (ellos si pueden por supuesto) cuando un juez ha abierto un caso contra el estado de Israel por unos crímenes de hace meses, como si no se llevaran matándose desde hace más de veinte años, pero lo que no se han dado cuenta es que hacía menos de una semana han estado criticando la falta de medios de los juzgados y los jueces en España. No estaremos tan mal cuando nos dedicamos a juzgar al mundo, o no tiene importancia que el hijo de alguien no reconozca a su padre tras más de ocho años de esperar el juicio, habiéndole retirado el régimen de visitas para prevenir daños.
Como se puede aplaudir la actuación del juez cuando ha dejado sin atender a los que le pagamos para defender a los que no tienen defensa, como puede la prensa de este país decir que los jueces no tienen medios y aprobar estas actuaciones sin criticarlas (no tanto la esencia del proceso sino la oportunidad del mismo).
Si su mano izquierda averiguase lo que hace su mano derecha podríamos tener la seguridad (al menos en parte) que lo que nos cuentan realmente nos interesa o tiene algún valor.
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