lunes, 27 de abril de 2009

La genética y los diez mandamientos

Ahora que nuestra gran iglesia católica ha puesto tan de moda el debate sobre la vida y sobre la ética, atacando a aquellos que hacen todo lo posible por evitar las enfermedades antes de que estas puedan aparecer, me han empezado a surgir ciertas dudas, más morales que de otra índole he de reconocer.
Supongo que como yo, muchas mujeres pensarán que si la regla la hubiéramos sufrido los hombres, a estas alturas de siglo XXI, ya existirían un montón de pastillas, ungüentos, etc. que evitarían pasar todos los meses por ese sufrimiento, de la misma manera, pienso que si esta sociedad no estuviera tan contaminada con el genoma católico tampoco estaríamos sufriendo y escuchando todas las sandeces con las que nos están deleitando nuestros singulares hermanos en la fe.
Debo aplaudir, no podría entenderlo de otra forma, a los científicos que están luchando y gastando sus vidas por encontrar soluciones a los problemas de la gente, desarrollando métodos que van más allá de mi capacidad de comprensión y de la de muchos, espero, mediante los cuales se está evitando que algunos embriones sean portadores de enfermedades congénitas o de otra índole.
Pero, siempre tiene que haber un “pero”, creo que están equivocando la dirección de sus investigaciones, he realizado un pequeño estudio que les ayudará a encontrar mejores oportunidades y que están dejando pasar al no enfocar el problema que yo les voy a plantear.
Estoy convencido que todos cuando nacemos tenemos una serie de cromosomas, genes y un largo etcétera de elementos que condicionan lo que vamos a ser de adultos y cómo se va a desarrollar una parte de nuestra vida de adultos, evidentemente se deben sumar otros muchos factores, pero la base creo que es esta. Lo que deberían demostrar los científicos, no entiendo la causa por la que no lo han hecho ya, es detectar cuales son los genes que hacen que un humano normal y corriente decida convertirse en sacerdote, fraile o monja.
Esta malformación, que sin lugar a dudas existe, debería ser detectada lo más pronto posible para que evitemos que nuestras próximas generaciones sufran lo que nosotros venimos sufriendo. Yo he hecho algún estudio, muy somero he de reconocer, que puede servirles si no de ayuda, al menos de guía.
Divididos en diez puntos de mejora, para enfocar los aspectos claves a corregir.
1º. Amarás a Dios sobre todas las cosas. Este punto es prioritario y debe intentar corregirse, se ha detectado que la gran mayoría de los secuaces de la católica, confunden el término dios con iglesia. La solución puede enfocarse de dos formas, una más ortodoxa que sería asentar en el proto-humano la convicción que dios no es la iglesia y que la iglesia es una mierda, perdón y que la iglesia debe servirle a él y no al revés. Otra posible solución más radical, si me permiten, es eliminar el gen y ver qué pasa, puede que realmente no necesitemos creer en algo tan intangible para ser felices.
2º. No tomarás el nombre de dios en vano. Este punto se corregirá con la solución del anterior.
3º. Santificarás el día del señor. No creo que debamos meter a los científicos en esto, cuando se puede arreglar con un buen convenio colectivo, no creo necesario gastar esfuerzos ni tiempo en algo que pueden resolver los sindicatos y la patronal, juntitos en amor y compañía.
4º. Honrarás a tu padre y a tu madre. No mezclemos temas, esto lo vamos a dejar para cuando abordemos el tema de la violencia machista y la destrucción del modelo de familia católico. Podría ser demasiado complicado para este estudio.
5º. No matarás. Actualmente este punto no es crítico, estamos en el buen camino, tan solo una pequeña modificación que puede hacerse en una segunda fase, un ligero retoque que aclare a la curia que implica y qué es una persona humana, cuándo se le considera como tal y evitar que hasta una polución nocturna sea vista como un asesinato.
6º. No cometerás actos impuros. Aquí hay que hacer un gran esfuerzo con la modificación, este gen debe erradicarse directamente. Si no se puede hay que sustituirlo, habría que buscar algún otro más sensato, pero sin pasarse, no creo que sea conveniente incluir los de Nacho Vidal, pero tampoco los de Conchita Velasco. De paso podríamos evitar que piensen: “dejad que los niños se acerquen a mí …”, todos sabemos las consecuencias que está trayendo.
7º. No robarás. Debemos concretar este gen ya que seguro que se puede mejorar. Cuando los eclesiásticos dicen no robarás se refieren a:
  • No voy a quitar las herencias a la gente haciendo que sus padres moribundos nos las cedan a nosotros.
  • No voy a vender el patrimonio histórico de nuestros pueblos para arreglar los tejados de las iglesias o los tejados de las casas del señor cura
  • Exigir al gobierno que pague el sueldo de curas, monjas y profesores de religión mientras ellos invierten sus dividendos en gescarteras, bancos vaticanos, etc.
Una vez aclarado esto podríamos reducir sus ansias de dinero terrenal.
9º. No consentirás pensamientos ni deseos impuros. Este creo que lo voy a obviar, es tan estúpido en si mismo que no merece comentarios, salvo que alguien pueda no consentir un pensamiento, ponerle muros al mar y techo al cielo.
10º. No codiciarás los bienes ajenos. Este debe ser junto con el primero los más urgentes de atajar, nuestra gran iglesia aún añora los tiempos en los que su palabra era ley, en los que el palio cobijaba a asesinos, masturbadores de conciencias, genocidas, recortes infames de humano, soldaditos que fueron grandes. Un palio que nunca fue muy grande, pero que tenía la sombra alargada, una sombra que aprovecharon muchos para hacer de nuestra capa una casulla.
Aclaración: ya sé que muchos de ustedes han notado que falta uno; no merece ni un solo párrafo el que he dejado en la mesita de noche junto con mi biblia.